Tampoco le falta a Antequera una fundación teresiana, y el Señor se serviría para ello del matrimonio formado por Don Jerónimo Matías y Rojas y su esposa Doña María de Rojas y Padilla, pertenecientes a familias ricas en bienes y linaje, que carecían de descendencia.

Muere prematuramente D. Jerónimo y, movido por su amor y devoción a Santa Teresa, deja dispuesto en su testamento que se hiciera de su hacienda un Convento de Carmelitas Descalzas.

Su mujer, Doña María, se dio prisa en ejecutar la última voluntad de su esposo y eligió un lugar cercano al convento de los Padres, donando unas casas de su propiedad situadas entre las calles Fresca y Carrera, hoy denominada Plaza de las Descalzas.

Para constituir la comunidad de esta fundación vinieron monjas muy escogidas; de Baeza, M. Isabel Mª de la Visitación (Priora), Juana de San José e Isabel de San José; de Córdoba, Inés de Jesús (Supriora); de Málaga, Antonia Bautista y de Sabiote, Gracias de San José.

El 13 de julio de 1635 se trasladó procesionalmente el Santísimo Sacramento desde la Parroquia al convento, con grandísimo esplendor y solemnidad.

La fundadora, Doña María, “cobró tanto amor a las religiosas” que les ayudó constantemente, con toda generosidad, dando o prestando lo que necesitaran para acomodar la vivienda, y al morir en 1656 les condonó todo lo prestado.

Pronto el Señor bendijo a esta casa con numerosas vocaciones y, pasado unos años, la generosidad de la Comunidad allí constituida contribuyó a las fundaciones de Vélez Málaga, Aguilar de la Frontera, y hasta unas de sus monjas se mandó a la fundación de Nápoles.

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