La idea de la fundación de un Convento de Carmelitas Descalzas en Dos Hermanas, la puso Dios en el corazón de Dª Concepción Romero Ruiz del Arco, Condesa de Santa Teresa, que tras enviudar ingresó en el Convento de las Descalzas de Sevilla, con la intención de que, después de hecha su Profesión Solemne, pudiera hacer la Fundación en una finca suya llamada popularmente “Hacendita” sita en la calle San José nº 1 y que hacía esquina con Santa María Magdalena.

No fue fácil conseguir la autorización para realizar este proyecto, y se pasaron varios años intentándolo, hasta que gracias a la intervención del Cardenal D. José María Bueno Monreal, nombrado arzobispo de Sevilla con derecho a sucesión, se pudo alcanzar, llegando finalmente el Breve de fecha 14 de agosto de 1956, que autorizaba la Fundación del Convento de San José de Dos Hermanas. Se erigía de este modo el cuarto Convento de Carmelitas Descalzas de la Archidiócesis de Sevilla.

El día 1 de noviembre de dicho año, festividad de Todos los Santos, llegaron a Dos Hermanas siete carmelitas descalzas procedentes del convento de Sevilla, y en solemne procesión se trasladó el Santísimo Sacramento desde la Parroquia de Santa María Magdalena hasta la propiedad antes citada, tomando parte en el acto litúrgico el Cardenal Bueno Monreal, el Párroco, D. José Ruiz Mantero, el Padre Provincial Fray Mariano de San José, algunos Padres de la Comunidad de Sevilla, familiares, amigos, vecinos, y los hijos de la Hermana María de la Concepción.

Al día siguiente de la toma de posesión, se celebró la primera misa en la capilla del convento, oficiada por D. José Ruiz Mantero. Las Hermanas fundadoras fueron: la mencionada María de la Concepción de Santa TeresaIsabel de Santa Ana (Segovia García), nombrada priora por el Cardenal Bueno Monreal, María Dolores de Santa Teresa (Montes Zamora) nombrada supriora, Mercedes de la Santísima Trinidad (Aymerich Tormo), María Julia de Jesús (Martínez Nacarino), María Francisca del Sagrado Corazón de Jesús (María Rodríguez Romero), Aurora del Espíritu Santo (Hidalgo Herrero). Todas ellas permanecieron en la Comunidad menos las Hermanas Julia de Jesús y Mª Francisca del Sagrado Corazón de Jesús, que volvieron a Sevilla por motivos de salud.

Pronto la comunidad fue creciendo con la entrada de algunas postulantes y con la llegada de otras Hermanas procedentes de otros monasterios. Y, como suele suceder, no faltaron en estos principios las dificultades, también la dificultad del sostenimiento económico que intentaron paliar con el trabajo de confección con unas viejas máquinas textiles, y siempre con la confianza puesta en la Providencia del Señor.

Después de vivir 20 años en este Convento inicial, la antigüedad del edificio y la humedad del mismo provocaron el derrumbamiento de una parte del inmueble, razón por la cual, en 1973, las Hermanas tuvieron que abandonarlo. Aunque ya estaba en marcha la edificación de un nuevo Convento, pero las obras no habían terminado, de modo que la Comunidad vivió durante diez meses en los altos de la farmacia de Dª Dolores de la Cuadra de Irízar, que se ofreció generosamente para acogerlas.

El día 2 de Febrero de 1974, se trasladan definitivamente al nuevo Convento, construido en un olivar de la Hacienda “Torre de Dª María”, propiedad de la familia Ybarra que fue adquirido por la Comunidad. Este edificio consta de tres plantas y es de estructura moderna y amplia. Acompañaron en el traslado a las religiosas algunos padres de la Orden y el Vicario de Religiosos D. José María Piñero Carrión.

En este monasterio tendría lugar un acontecimiento de gran importancia histórica: en el mes de diciembre de 1975, por primera vez, se reunieron las prioras y delegadas de los conventos de Carmelitas Descalzas de Andalucía con el Padre General Finiano de la Reina del Carmelo, para tratar sobre la renovación de las Constituciones.

De esta casa fue la primera Presidenta de la Asociación Virgen del Carmen de Andalucía, la Madre Concepción de la Sagrada Familia (Arce González), y también en ella se inició la publicación del boletín Enlace, como órgano de comunicación y unión fraterna.

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