Dos veces tuvo la comunidad que abandonar el Convento: en el período de la invasión francesa (1808-1813) y el 19 de mayo de 1936 durante la II República, hasta que tras la liberación de Talavera y Badajoz por las tropas nacionales pudieron volver, recuperando cuatro meses después la Comunidad su vida de clausura en el Monasterio.

Hermanas Singulares

Entre las monjas más destacadas por su vida ejemplar figura la M. Antonia de Jesús, hija de D. Juan Manrique y Aguayo, Marqués de Santaella. Huérfana de madre a los tres años de edad, su padre la confió a las Madres de este convento, donde se crio y profesó dejando claros ejemplos de virtud. Habiendo ejercido varios cargos en la comunidad, muere a los 58 años esta carmelita en extremo candorosa, de ingenio agudo y apacible carácter.

Ejemplar fue también la vida de la Hna. Gertrudis de San José, de velo blanco, y sin duda, las de muchas otras Hermanas de las que no ha quedado memoria por los estragos de la guerra. Pero no faltarán sus nombres en el Libro de la Vida donde Aquél, a quien un día se entregaron, no ha dejado sin la paga de su infinito Amor, ni un solo instante de sus existencias.

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