En el año 1923 la Madre Teresa de la Sagrada Familia, profesa del Monasterio de San José de Ávila, primer Carmelo fundado por Santa Teresa de Jesús, fue enviada al de Segovia por petición de las hermanas de dicho monasterio. Siendo Priora de esta comunidad, recibieron la visita de la Infanta Dña. Isabel de Borbón, que les comunicó a las hermanas la alegre noticia del fin de la guerra con Marruecos, pidiéndoles que orasen porque esta paz fuera duradera.

Al igual que Santa Teresa de Jesús, que “parecía que mil vidas pusiera para remedio de un alma”, la Madre Teresa de la Sagrada Familia, en cuyo corazón ardía este mismo fuego misionero, después del encuentro con la Infanta confiesa: “Sentí en mi interior un gran deseo de fundar un Carmelo en África, en un ambiente musulmán”. Y dijo a su Señor: “Mi vida pongo yo en vuestras manos… para que sea estable y firme la paz entre España y Marruecos, os suplico la conversión de los moros y que se extienda nuestra Sagrada Orden por esa parte del mundo”.

Consultó a sus Superiores, el P. General Guillermo de San Alberto, que visitó la Comunidad de Segovia, el cual aprobó y bendijo este proyecto. El Procurador General, R. P. Fr. Bonifacio de la Sagrada Familia, aprobó también plenamente sus deseos de fundar en África, pero por petición del mismo P. Bonifacio, siempre abierta a la Voluntad de Dios, salió del Monasterio de Segovia para desempeñarse como maestra de novicias en el de Cádiz, acercándose de esta manera y de modo providencial a tierras africanas.

El 19 de octubre de 1928 salió del Monasterio de San José de Segovia hacia Cádiz. Ya allí habló con el Excmo. Sr. Obispo de sus deseos de fundar en África, y le pareció bien la idea, agregando además que, si no habían fijado aún sitio, que fuera en Ceuta, y en una casa que él mismo les daría, pero que antes de fundar tenía que dejar arreglada la Comunidad de Cádiz. Otros con quienes consultó también sobre la fundación le sugirieron que se internase más y fundase en Tetuán, pues Ceuta era como si fuera España, mientras que donde le indicaban era completamente musulmán.

Con fecha del 26 de marzo de 1931 ya tenía contestación del Excmo. Rev. Fr. José María Betanzos, Vicario Apostólico de Marruecos, que lleno de bondad las admitía, pero que antes debía tratarlo con el alto Comisario de Marruecos.

En abril 1931 se proclamó la Segunda República en España. La Madre Teresa era en ese momento Priora de la Comunidad. Enseguida vislumbró la gravedad de la situación y se organizó y buscó refugio seguro a las hermanas que al mes siguiente debieron dispersarse. La Madre Teresa junto a otras dos profesas y las del noviciado fueron a Jerez; al no poder quedarse allí y, aunque no tenían documentación ninguna,  sólo la cédula de vecindad, decidieron buscar refugio en Gibraltar, adonde arribaron el 12 de mayo de 1931.

Después de hablar con el Sr. Arzobispo las seis hermanas quedaron hospedadas en las Hermanitas de los Pobres donde procuraron seguir lo mejor posible el ritmo comunitario. Estando en Gibraltar animaban a la Madre para que fundase allí y hasta le propusieron el lugar. Al P. General le agradaba la idea y al P. Bonifacio lo mismo. Aunque se hizo todo cuanto se pudo para ver si se podía realizar la fundación allí, no se logró.

Las visitó el P. Bonifacio de la Sagrada Familia y el P. Vicente de San José, Provincial, y con él llegaron al acuerdo que, si no se podía fundar pronto en Gibraltar y hasta que la situación de España mejorase, fuesen al Carmelo de Cartago, en Túnez. Algunas hermanas volvieron a Cádiz. El P. Vicente quiso llevarse a la hna. Mª Ascensión y dejar sola a la Madre con la postulante Mª Elisa; pero ella le fue fiel y no quiso abandonarla.

El 27 de agosto de 1931, vestidas de seglares, partieron hacia Tánger la Madre Teresa y la hna. Mª Ascensión. Les esperaban el Excmo. Sr. Obispo Vicario Apostólico de Marruecos y su secretario R.P. José Mª López O.F.M., que las recibieron con toda bondad y con deseos de ayudarlas. Les prometieron que en lo espiritual no les faltaría nada y las apoyarían en todo con sumo gusto y desinterés; que en lo material la Misión era muy pobre y no podrían cooperar, pero que confiando en la Providencia del Señor, en la Sma. Virgen y nuestra Sta. Madre Teresa de Jesús, que siempre fundó sus conventos sin una blanca, sería posible el deseado Carmelo. Les aconsejó que al principio no figurase como Monasterio, ni ellas llevasen el santo hábito.

Buscaron alguna casa apropiada, pero ninguna era a propósito. Salieron de Tánger el 31 en el mismo buque que les trajo de Gibraltar. El P. López quedó en ver una casa y darles cuenta de ello. Obtenido el permiso del Sr. arzobispo de esa ciudad, y la admisión en el Carmelo de Cartago, la Madre y las hermanas Mª Ascensión y Mª Elisa, partieron de Gibraltar hacia Cartago el 18 de octubre. La Priora M. Cyprienne de L’Enfant Jesus, y toda la Comunidad las acogieron con gran caridad y fueron verdaderas madres y hermanas para las tres desterradas durante los quince meses que allí permanecieron.

La hna. Mª Elisa recibió el santo hábito y profesó en ese Carmelo. La Madre Teresa habló con el Sr. Arzobispo de Cartago sobre su deseo de fundar un Carmelo en Marruecos, a él le pareció bien, apoyándola en todo. Él mismo escribió a Roma pidiendo la fundación. Recibida la respuesta afirmativa de Roma empezó a buscar el personal conveniente para el nuevo Monasterio.

El 15 de enero de 1933 salieron del Monasterio de Cartago rumbo a Tánger. Era la madrugada del 23 de enero de 1933 cuando divisaron el puerto y sus corazones palpitaron con más rapidez por la emoción y el gozo. Las esperaba en el puerto Fr. Vicente que las llevó a la Misión de la Barriada donde reside el Excmo. Sr. Obispo y está también la Comunidad de los frailes franciscanos. Al llegar, lo primero fue oír Misa. Se encontraron por primera vez nuestras tres hermanas con Mons. Fr. José María Betanzos, que las acogió con un gran cariño paternal y las animó a vivir con gran ilusión y entrega esta bella misión. Les dijo que ya se iría arreglando todo, que había que obrar con prudencia, que nadie supiera que eran monjas y por lo tanto que debían seguir vestidas de seglares, e ir a misa a la Iglesia del Espíritu Santo que estaba muy cerca. Las instalaron provisionalmente en la Casa Colegio de la Misión, donde tenían dispuesto todo para que al llegar las hermanas no les faltase nada de lo necesario. Fueron realmente, para nuestras primeras hermanas, Padres y Hermanos generosos y buenos.

El 21 de mayo de 1933 dijeron Misa, dejando reservado el Santísimo en la casita en que estaban provisionalmente hospedadas. Al año siguiente pudieron ya ir con el santo hábito.

Con la aprobación del Prelado se hizo la compra del terreno para la construcción del nuevo Monasterio. Resultaba lejos de la población, pero el autobús llegaba muy cerca. Se hizo un planito que la Madre corrigió, pues las celdas daban a la calle. Aún antes de bendecir la primera piedra, comenzaron las obras de construcción del nuevo conventito de santa Teresa.

El Obispo Mons. Betanzos se ocupaba de obtener las licencias de Roma, pero alguien de su Orden allí empezó a oponerse, y aquí en Tánger el P. Comisario dijo que la fundación no era canónica, lo que llenó de gran pena a la madre. Enseguida escribió al P. Bonifacio el cual le contestó diciendo que aun siendo ya canónica la fundación, no estaba formada todavía la Comunidad, pero que no se apurase, pues todo se arreglaría.

Las Madres de Segovia se volvieron atrás, y alguien de la O.F.M. se oponía… en fin, dificultades no faltaban. Pero, como era obra del Señor y puso tanto para que esta casa se hiciera, no faltaron tampoco personas buenas que la apoyaron como el Sr. Obispo, nuestro P. General, el P. José López O.F.M. y demás padres franciscanos de la misión, P. Bonifacio, O.C.D., la Sra. de Alba, los señores de Testa… y otros tantos que han creído en este sueño.

El 14 de septiembre de 1934 la Madre Teresa, junto con las hnas. Mª Ascensión de Sta. Teresa y Mª Elisa de San Juan de la Cruz, pudieron trasladarse ya de la barriada de san Francisco a la calle Mers Tarjoch, donde está ubicado el Monasterio. Una preciosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús había tomado
posesión del Convento unos días antes que entraran las tres. El 15 a las 8 de la mañana el Sr. Obispo Fr. José Mª Betanzos, celebró la Sta. Misa, les dio la sagrada Comunión y pusoel Santísimo. Nuestras tres hermanas vivieron un momento especialísimo de gozo, paz y consuelo al ver que ya el Santísimo Sacramento presidía el monasterio y que un Carmelo de Sta. Teresa estaba presente en tierra musulmana.

La Madre y las dos hermanas comenzaron a preparar con gran ilusión y cariño el nuevo palomarcito de Teresa para el día de la inauguración, y la acogida de las nuevas hermanas. Después de muchos sufrimientos y vencidas no pocas dificultades, llegó el Breve o rescripto de Roma para la Fundación: “… que vinieran a ella las Hermanas: Ángeles del Niño Jesús, Mª de Cristo (esta hermana profesa de Ucles (Bruselas) y conventual de Narbonne, (Francia) llegó algunos meses después de la inauguración, el 4 de marzo de 1935 y permaneció tres años), Mª Pilar de Sta. Teresa, Teresa de JesúsMª Ascensión de Sta. Teresa, Mª Elisa de San Juan de la Cruz y Teresa de la Sagrada Familia”.

Las hnas. Mª Pilar de Sta. Teresa y Teresa de Jesús de Talavera de la Reina (Toledo) llegaron el 11 de diciembre. La hna. Ángeles del Niño Jesús de Ponzano llegó acompañada por el P. Provincial de Castilla José Vicente; vino también la postulante Mª del Carmen Álvarez Montserrat, natural de Madrid pero que vivía en Segovia.

El 13 de diciembre de 1934 se hizo la inauguración con una misa celebrada por el Sr. Obispo. Al terminar, mientras él daba las gracias, la postulante repartía unas reliquias de Sta. Teresita que desde el Carmelo de Lisieux habían mandado para esta ocasión. Después de la inauguración el Obispo reunió a la pequeña Comunidad y nombró Priora por un trienio a la Madre Teresa de la Sagrada Familia y Supriora a la hna. Mª Pilar de Santa Teresa. Al salir el Obispo dijo: “Queda puesta la clausura papal”. Así quedaba fundado canónicamente el Monasterio de Carmelitas Descalzas, con el Titulo de la: “Sagrada Familia y Santa Teresita del Niño Jesús”, en esta ciudad de Tánger, Marruecos.

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