El pan es uno de los dos elementos absolutamente necesarios para el sacrificio de la Eucaristía. Y por tanto, es un trabajo muy delicado que nuestras hermanas realizan con mucha devoción, pues se van a convertir en el Cuerpo de Cristo y también con mucha dedicación porque se trata de unos panes muy delicados que deben cumplir una serie de requisitos.

Así, para una consagración válida las hostias deben ser hechas de harina de trigo, mezcladas con agua natural purahorneadas en un horno, o entre dos moldes de hierro calientes, y que no estén dañadas (Miss. Rom., De Defectibus, III, 1). Si la hostia no está hecha de harina de trigo, o está mezclada con harina de otro tipo en cantidad tal que no pueda ser llamado pan de trigo, no puede ser utilizada (ibid.).

Igualmente, en la Iglesia Occidental, el pan debe ser sin levadura, las hostias han de haber sido hechas recientemente (en la práctica no se deben usar los que tengan más de tres semanas), deben ser de forma redonda y no estar rotas, limpias y sin defectos.

Los monasterios que dedican su trabajo a este delicado oficio son:

… poniendo al servicio de las hermanas sus energías y cualidades, conscientes de asociarse también a la obra redentora de Cristo, a través del trabajo. (Santa Teresa de Jesús: Constituciones 38).